Nos conocimos en un carrete. Había llegado hace poco más de un mes de Europa. Los primeros días fueron mucha fiesta, juerga y comida. Ver a amistades viejas que me estaban esperando con regalos y mucho amor, ese del bueno. Del amor de amigo, de abuela, de mamá, Pasaron los días y comencé a darme cuenta de que, a pesar de tener todo "manejado" a través de las redes sociales desde Europa hacia Chile, había pasado un año y este no había sido en vano. Un año más viejos, un año en que amigos ya no eran amigos, en que personas se habían ido y quien sabe cuando las volvería a ver, un año en el que mis compañeros habían avanzado academicamente mientras yo vivía en el viejo continente, un año de carretes que me perdí, de cafés en el moro, de paseos en la costanera. Un año.
Estaba aburrido. Mi vida había cambiado mucho. Mi salida del closet y mi vuelta con aires de grandeza para muchos hacía que sea una persona distinta, pero weon .. puta que fue difícil adaptarse de nuevo.
Intentaba buscar panoramas, conocer gente pero no resultaba mucho. Decidí instalar estas aplicaciones de citas para ver si por alguna casualidad conocía a alguien que me mantenga la cabeza ocupada en los días en que la contingencia se explayaba en paros reflexivos en la universidad, marchas por la educación, prácticas profesionales obligatorias y mucha noticia nueva de la que no estaba al tanto.
Tuve un par de citas fallidas. Desistí y me enfoque en estar con mis abuelos y amigos, en lo posible.
En primero viví en una cabaña con una compañera que estudiaba enfermería. Ella tenía un muy buen amigo. Lo conocía, hablamos harto mientras yo estaba de intercambio. Siempre me decía que cuando lleguemos teníamos que carretear y la wea. La verdad no eramos amigos, a pesar de que me caía bien, no lo veía en persona hace mucho por lo que no me llamaba la atención juntarme con el, pero como mi vida no era más que ver Lipsync Chile, Masterchef y jugar con el gato de mi tía, acepté su invitación.
Nos juntamos en el centro.
"Donde vamos?" pregunté.
"Previa donde un amigo" respondió.
Llegamos a una casa grande, de tres pisos muy cercano a un lugar donde solía trabajar hace unos años. Gritó su nombre y nos abrieron la puerta. Ese fue mi primer contacto visual con él.
"El fabi me invitó" le dije en un tono nervioso, sintiéndome el weon más barsa del mundo.
No me respondió nada y subimos al tercer piso.
Eramos cuatro personas. El loco con el que me junté, el weon de la previa y otro amigo más. Me senté en un sillón y me sirvieron un copete. La verdad no me cuesta sociabilizar. Siempre soy el payaso, el weon de la talla, el que prende un poco el carrete. Pero este era un mundo totalmente distinto. Hablaban temas que para mi -hasta ese momento- eran ajenos. Estaba sobrando. Pensé en irme, pero me quede un poco más.
Fuimos a la disco, medios ebrios (yo no tanto) y fue el primer contacto con él.
"Eres amigo del fabi?"
"Nos conocemos hace varios años, pero recién este último tiempo hablamos un poco más"
Seguimos conversando por vario rato. No era interesante, no era lindo.
Al día siguiente me despierto y veo una solicitud de amistad. Hablamos harto rato, de lo que había pasado la noche anterior y todo. Me dijo que nos juntemos en la plaza para ir a comprar un regalo a su hermano. No tenía muchas ganas pero al menos era un panorama distinto al que estaba acostumbrado. Hablamos mucho y comenzamos una seudo-amistad. Me hacia reír, le gustaba sacar fotos, siempre sacaba fotos con su teléfono. Con el tiempo me fui dando cuenta que me gustaba pasar mis tardes libres con él, todos los días haciamos algo distinto. Undía se nos ocurrió salir a grabar con la gopro una especie de docu-reality en Valdivia. Fuimos al mall y yo pretendía ser gringo, hablaba en ingles. Entramos a caterpillar y el weon de la tienda no sabía como decirme que no se podía grabar, nos cagabamos de la risa. Ese día grabamos mucho, el día estaba hermoso. Era agosto, el tiempo estaba mejorando. Todos los días salia con una idea nueva.
"Acompáñame a cambiar mis zapato, vamos al zona zero, veamos esta película, vamos a la previa con la María, anda a buscarme a mi facultad, grabemos un video,hagamos tarde de foto, vamos a niebla vamos a niebla, salgamos a correr". Sí, parece que me estaba gustando. Lo corroboré ese día, después de editar videos en su casa. Me fui caminando con una sonrisa en el puente hacía mi casa.
Así pasaron los días, las semanas, los meses.
"Discúlpame, se que no es la rosa azul real pero la mande a teñir solo para ti. Por que el azul es el color de los artistas. Luciano: quieres pololear conmigo?"
Había hecho alguien algo tan lindo por mi alguna vez en la vida? Y yo que pensaba que no era detallista. Podría alguien morir de amor?
Pero el amor se acaba. Y duele en lo más profundo del alma.
Me comencé a comportar como el ser que siempre detesté. Las peleas se hicieron más frecuentes. Hasta que decidí cortar esa misma flor azul de raíz.
Te quise, te quise mucho. Necesitaba escribir esto para dejar registro en alguna parte del mundo sobre ti. Para recordar que fui el weon más feliz de la tierra. No sabes las lagrimas que me corren al escribir cada una de estas palabras. Me tuviste 11 meses sin tiempo. Sin tiempo de pensar en nadie más que no seas tu.
Lo más triste es pensar que la vida sigue, que la vida no se para a llorar contigo, que los amigos te entienden en el momento en que les cuentas tu historia y luego siguen con su vida. Que los planes se rompen y el amor se acaba. Que ni muchas historias de carrete, citas por tinder o piscolas me harán olvidar todo lo que viví contigo. Mis muchas primeras veces, tus muchas primeras veces.
