miércoles, 7 de enero de 2015

Paris

Año 2006, alumno nuevo en el colegio y clases de francés. Me sentaba con la que ahora es una de mis best Pals en el llunivers. La mademoiselle, mientras cantaba - probablemente la marsellesa o la canción de Scooby Doo - nos prestaba unos libros. Yo agarré uno de tapa dura, tenía lugares típicos de Francia. Mientras escuchaba el berrinche que teníamos en la sala, hojeaba el libro y soñaba con algún día conocer todos esos lugares. Lo veía todo tan lejano, veía el canal de la Mancha, el Disneyland París, el palacio de Versalles y las tantas calles remotas de la ciudad del amors.

Año 2014, ocho años después de aquel sueño púber de conquistar el mundo, estaba a un día de ir a París. Cuando supe que iba a vivir un año en Europa, la capital francesa era uno de los lugares que si o si debía conocer. Tengo la "suerte" de vivir con dos personas de Francia en mi departamento, una más simpática que la otra (más bien, una me odia, la otra no) así como también mis tres amigos franceses que me han servido de apoyo en Escocia: Antoine, Gael y Charly. Con ellos (y mis compañeras de departamento) he pulido un poco el remoto francés que aprendí en el colegio. Cuando carreteamos hablan todo en francés, por lo que obligado he aprendido términos.Obviamente, al estar en un ambiente de webeo, me enseñan puras frases que me van a zafar de una pelea o que me van a ayudar a conquistar a alguien o, en el peor de los casos, a insultarlo. Así me preparaba para mi viaje a París.

Llego el gran día. La mañana anterior tuvimos un almuerzo de navidad en el colegio. Nos regalamos cosas y comimos comida típica escocesa, rico pero nada nuevo para mi (la comida escocesa no tiene ni un brillo, debo decirlo). Luego fuimos de compras con mi compañera con la que iría a Francia. Ella es de un pueblo al sur de Francia pero tiene un pololo que estudia en Corea del Sur. Ese individuo iba a llegar al día siguiente que nosotros lleguemos a Francia, por lo que el plan era pasar la noche con ella y luego separarme para que ellos tengan su súper reencuentro romántico francés con crepés en el puente con los candados y toda esa mamoneria.

Al día siguiente ordenamos un taxi que nos llevo a la estación de trenes. Ahí tomamos un tren que nos llevo a Edimburgo (capital de Escocia) y luego, en un transfer, nos fuimos al aeropuerto.

El aeropuerto fue un caos. Volamos en Air France. Para mi era todo nuevo ya que nunca antes había ido a París, pero para mi compañera que es franchute, no debía ser un mayor problema saber como manejarse con la aerolínea. El gran "pero" de todo esto fue que llevaba más equipaje por lo que le estaban cobrando multa que ninguno de los dos tenía. Estábamos cortos de tiempo y estos imprevistos no debían estar ocurriendo. Yo estaba medio nervioso ya que solo veía el reloj y pensaba en que mi viaje se iba a derrumbar por un capricho de la franchute. En eso, momento bacán aparece.

Veo a una tipa de unos 30 años, cagá de la risa, con un buzo, un pelo teñido, unas gafas y muchas bolsas intentando decirle algo a una de las mujeres que trabajaba en el aeropuerto. Reconocí de inmediato su acento: Hablaba español. Que alivio weon, después de cuatro meses hablando inglés todo el día, por fin podía hablar español con alguien. Me fui a parar al lado sin decir nada, escuche que la mina le decía a la tipa del aeropuerto que no le entendía porque no sabia nada de ingles; por otra parte, la mina del aeropuerto tampoco sabia hablar español, asi que la wea nunca fue dialogo. Ahí llegue yo, quería tanto que pase este momento. Cuando estaba en Macchu Picchu ayude a unos gringos a comprar el ticket para ir a las ruinas, en otra ciudad ayude a una francesa para decirle que fila debía tomar para subirse a un bus. Y ahora, en un aeropuerto X del mundo, iba a ser Superman de nuevo. Me metí y en ingles le dije a la señora que yo podía hablar los dos idiomas y que encantado las ayudaba ya que mi compañera estaba arreglando otro asunto. La señora del aeropuerto dio un suspiro y me dijo que era un alivio pillarme porque ella tenia que atender otra caja, se fue corriendo. La otra mina me miro y me dijo "Lo siento señor, no se hablar ingles". La mire y le dije "Cállate oh si te vine a ayudar". Weon, la mina se cagó de la risa, yo no se como alguna gente puede andar así por el mundo sin siquiera saber comprar un ticket. La tipa no sabia decir ni hello y estaba, les juro, cagá de la risa. Le aconseje que se haga un "cursito de ingles on-line" y que tenga suerte. La embarque y me fui.

Subimos a nuestro avión, la verdad me carga andar en avión porque es súper incomodo. Iba alegando, mientras que mi compañera iba conversando con un tipo súper buena onda que conoció. El era parisino y nos dijo que nos llevaría hasta el centro de la ciudad. Yo lo escuchaba mientras iba volando sobre el tan anhelado canal de la Mancha, el mismo que miraba en mi libro hace 8 años atrás.

Al llegar a Paris, tuve una impresión totalmente distinta a La dama y el vagabundo, Anastasia, Amelie, Ratatouille y todos los clichés parisinos.

Salgo del metro que tomamos desde el aeropuerto hasta la estación y fue como estar en África. Les juro por Dios que no quiero sonar discriminador ni nada, pero lo quiero escribir así de explicito para que lo entiendan bien. Fue así, tal cual. Éramos los únicos blancos entre medio de millones de personas altas, piel oscura, hablando por celular y gritando en un francés al que no podía entender nada. Al salir de ahí, creía que la cosa se iba a poner mejor, pero no ... empeoró.

Carreteando en Glasgow un viernes cualquiera antes del viaje, mis amigos me dijeron que tenga cuidado con las señoras rumanas que andaban en París. Weon, nunca hice la conexión "Rumana=Gitana" y me acorde de los tantos episodios no muy agradables que he tenido con esa etnia. Salí de la estación y una avalancha de gitanas se me vino encima, con niños sucios en los brazos y tarros de Starbucks en la otra mano. Me decían, en un francés muy sufrido "Por favor, ten piedad, mira a mi hijo, dame una moneda". Lo único que atine a hacer fue a sacar mi pasaporte y esconderlo por dentro de mi parka mientras le decía "Pardon, Je ne parle pas francés".

Llegamos al hotel, no había internet, la pieza era helada y no se parecía en nada a lo que habíamos visto previamente. Pero no importaba, estaba en París, no necesitaba nada más por ese día.

Fuimos a juntarnos con Elodie, la amiga de mi compañera. Por suerte era una tipa super simpática, también estudiaba inglés así que hablamos en ingles por un buen rato. Nos sentamos en un bar en una calle llena de luces, con un caballero tocando violoncello y mucha gente bebiendo vino mientras tocaban guitarra. En eso, la mina me pregunta de donde soy. Mientras me tomaba el vaso de cerveza más caro de la historia (Diez euros un vaso, eso equivale a unas 8 lucas chilenas) la mina me dice que su mejor amigo del la universidad es chileno y trabaja justo en la calle donde estábamos, era barman. Lo fuimos a ver y el tipo estaba demasiado borracho, me miro y me dio dos besos en cada mejilla. En Francia, dar un beso en cada mejilla es lo normal, dos es cuando estas con algún amigo. El weon me dijo que había dado dos en cada una porque un chilenos siempre quiere a otro cuando no está en su tierra. Fue chistoso y en general fue una buena noche.

Al día siguiente salimos temprano en la mañana a recorrer la ciudad. El clima estaba perfecto, había un tenue sol pero estaba helado, perfecto para caminar. Fuimos a una plaza donde estaba lleno de gente haciendo retratos. Quise hacerme uno pero había mucha gente esperando, por lo que nos iba a tomar toda la mañana. Mientras me comía una galleta de mantecado que pasamos a comprar, subimos un cerro inmenso, solo porque yo quería ver el carrusel de Amelie, vimos la catedral que sale en la película, fuimos al Moulin Rouge y comimos en un típico restaurante francés (igual medio pituco, todavía no me sentía en una película).

Mientras mi compañera iba a buscar a su amado coreano al aeropuerto, yo me cambie de hotel. ¿DE HOTEL? que weon más patuo, me fui a una hostal en el centro en una pieza con diez weones más. Llegue, la recepcionista no era francesa (cosa buena ya que NADIE me hablaba en inglés y, a pesar de que se un poco de francés, no era suficiente para defenderme). Hablamos en ingles, todo parecía bien excepto porque la pieza no tenia wifi, había que comprarlo. La tarjeta salía 5 euros las 4 horas. Que weones más cagaos weon, ahora hay internet gratis hasta en las plazas y ahí no podía haber.

Entré a la pieza y veo a un asiático sentado en la cama de al frente. Ya estoy curtido con las hostales, he estado en miles de hostales en distintas partes y ya no me da nada. Me sé mi carta de presentación de memoria, cuando me preguntan por Chile (ya que la mayoría no lo conoce), digo "Alexis Sánchez, los mineros 33, terremoto, moais, antártica, desierto". Alguna de esas conocen y por fin se puede entablar una conversación con un completo desconocido que, probablemente no vea nunca más en mi vida.

Me contó que era de Singapur pero que vivía en Australia hace 7 años. Luego llegaron los otros personajes. Un chino loco que estudiaba en Hannover, Alemania. Un Australiano de 19 años que se veía mayor que yo, era primera vez que salía del país y solo quería buscar mujeres. Dos pololos que iban al bar gay de la esquina, eran de Dubai y dormían toda el día para poder salir de noche. Un hindú que estudiaba derecho en Bulgaria, un Colombiano (suerte para mi ya que fue mi compañero de andanzas durante los 4 días que me quedé en la hostal) que estudiaba en Toulouse y que era el que más francés manejaba de la pieza y, por último un polaco que se vino desde Finlandia haciendo dedo y que solo quería escuchar música y dormir.

A pesar de habernos conocido en unos minutos, se formo un buen grupo durante los días que estuvimos ahí. Salimos a comer, a visitar la ciudad de noche, y obvio, no podía faltar el carrete.

Fuimos al bar más barato que pillamos. Compramos tres cervezas por 10 euros y nos sentamos en una mesa afuera. Mientras fumábamos, hablábamos de la importancia del idioma, de cuanto francés sabíamos, de como podríamos hacer para entrar al Moulin Rouge entre otras cosas. En eso, se acerca un "rumano" a pedirme un cigarro. Solo me hizo el gesto con la mano. En inglés le dije "Sorry I don't speak french". Es ahí cuando me responde, también en ingles "I just want a cigarrette to kill the night". Le dije, esta vez en francés: "Tu parle anglais?" a lo que me responde "Oui". Lo quedo mirando, me sorprendió su acento. Le hablé en español y le dije "¿También hablas español?". Ahí si que quede helado. Me respondió "También me se comunicar así, cuando se quiere un cigarrillo, siempre hay forma". (ya, igual estoy poniéndole color, no se si LITERALMENTE me dijo eso porque no me acuerdo bien, pero fue una frase así de profunda y con un buen acento español, ese es el punto). Quede sorprendido. Los cigarros son caros en Europa pero este weon se lo merecía cien porciento. Me lo recibió alegre, saco cocaína y se la puso al cigarro. Me dijo que el no era pobre, que era mendigo, que era muy distinto, pero que alguien que sepa hablar 4 idiomas (por que además sabía alemán) nunca iba a ser pobre. Casi me pongo a llorar weon. Le fomenté el vicio a un weon que vive en la calle y que quizás que me hacía si es que no se lo daba (los que me conocen saben que tengo mala experiencias con cigarrillos y gente pidiendo. Terrible). IMPAKTADO.

Pasaron los días y conocí lo típico. Palacios, castillos, la torre Eiffel, catedrales, calles típicas, probé quesos, tome vino, comí salame, comí el tan delicioso pan francés. Lo único que me faltó hacer, fue tomar ese café con ese cigarro que me aconsejo mi papá meses antes, cuando estábamos en el Dino's de Osorno y me hizo imaginar el viaje que hice.

¿Me gustó Paris? Si. ¿Volvería? No.

En tres semanas más me voy al polo norte, a Finlandia a seguir conquistando territorios, conociendo gente. Dejen huella, dejen huella donde quiera que vayan ya que a más de una persona van a tocar y van a hacer que les cambie su manera de ver la vida.

 

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